¿Cómo ocurre el balance energético?

Los seres humanos somos entes biopsicosociales compuestos esencialmente de materia y energía, la cual se encuentra presente en todo momento y permite a las personas llevar a cabo las actividades diarias. Esta ingresa y egresa del cuerpo diariamente pero ¿Cómo ocurre el balance energético?, te lo contamos aquí.

¿Qué es el balance energético y cómo funciona?

Balance energético es un término que hace referencia a la relación existente entre el ingreso y egreso de energía al organismo de una persona. Una forma más práctica de explicarlo es cuando este valor equivale a cero, lo cual significa que existe un equilibrio perfecto entre la cantidad que ingresa y la que egresa o se utiliza.

Cuando existe un balance energético con saldo positivo significa que está ingresando mucha más energía al organismo de la que se gasta al realizar las actividades diarias, de manera que se puede generar una ganancia en el peso corporal de la persona. 

Esto ocurre porque la energía que no es utilizada en las actividades diarias, se almacena en el organismo en depósitos de grasa conocidos como adipocitos.

En cambio, cuando existe un balance energético negativo se hace referencia a que el ingreso de energía es considerablemente menor que los requerimientos diarios del organismo, generando que el cuerpo se vea en la obligación de recurrir a los depósitos de grasa almacenada como fuente de energía secundaria para lograr el desempeño diario que la persona exige.

Cuando se consumen estos depósitos de grasa almacenada y el ingreso de energía es escaso, ocurre lo que se conoce como pérdida de peso.

En ambos casos, tanto al tener un balance energético positivo como negativo, es posible que se generen ciertas alteraciones en el funcionamiento normal del organismo, las cuales van desde la obesidad hasta la desnutrición, siendo una situación ideal que exista un equilibrio energético perfecto.

Sin embargo, lograr un estadio perfecto de equilibrio energético es prácticamente imposible, al menos de manera constante, por lo que el organismo se mantiene en fluctuación, compensando el balance energético positivo y negativo cada vez.

Esto significa que, cuando una persona presenta un balance energético negativo, por ejemplo, el propio organismo genera señales de alerta que le indican a la persona que debe comer para aumentar el ingreso energético, haciendo que sienta hambre como una forma de buscar la recuperación del equilibrio energético.

Esta es una situación habitual que ocurre a lo largo de la vida de todos los seres humanos, ya que siendo máquinas imperfectas es común que existan fluctuaciones constantes en su funcionamiento.

Sin embargo, un sinónimo de salud es que el propio organismo e incluso la psiquis de las personas busque mantener el equilibrio energético, mientras que permanecer en estadios de balance energético positivo o negativo por largos períodos de tiempo, es considerado como una enfermedad o al menos una alteración en el estado de salud, dependiendo de la severidad del caso.

Este último aspecto conlleva a analizar el hecho de que el balance energético positivo o negativo puede presentarse en grados, de mayor a menor y viceversa, es decir que una persona puede presentar un leve balance energético negativo cuando su peso está un poco por debajo del índice de masa corporal ideal para su edad, sexo y estatura.

Esto no implicaría una alteración significativa en el estado de salud, aunque no se trate de una situación idílica, sin duda es posible vivir con ello y por supuesto llevar un estilo de vida “perfectamente” aceptable e incluso “saludable”.

Finalmente, otro aspecto que es necesario considerar con respecto al balance energético en las personas es su predisposición genética, lo cual implica que, al existir más de 20 genes asociados con la obesidad, sea posible padecer un balance energético positivo de manera congénita, lo cual hace que la persona sea más propensa a padecer de sobrepeso en comparación con aquellas que no poseen esta herencia.

Sin embargo, y aunque esta predisposición genética puede influir, siempre es posible recurrir a diversos métodos que ayudan a contrarrestar este balance energético positivo y pueden ayudar a las personas a lograr el equilibrio, tal como el cambio de los hábitos alimenticios, la práctica habitual de ejercicio y el desarrollo de un estilo de vida saludable, tomando en cuenta que para algunos esto puede ser un reto más exigente que para otros.

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